February 15, 2016

Jupiter’s Circle Vol. 1 - Mark Millar & Wilfredo Torres

In the eyes of nostalgic people, the 50s were a golden era, a simpler, more peaceful time, in which every American family valued decency, honesty and hard work. However, the 50s were also a dark decade. Racism was unencumbered by the revolutionary notions that solidified in later decades; cultural intolerance and social prejudice were considered perfectly acceptable; and the heterosexual normativity reigned supreme.
Frank Quitely
The naïve superhero comic books from the 50s were a reflection of their time. And so it’s only fitting that Scottish writer Mark Millar would subvert the very foundations of traditional heroic narrative in this highly anticipated prequel of Jupiter’s Legacy

Jupiter’s Circle, therefore, does not focus on the spoiled children of the world’s greatest heroes, but rather on their parents, and their lives as young men and women still learning what it means to be mankind’s saviors. Millar effortlessly combines the typically far-fetched global threats of yesteryear with a keen and insightful exploration of the motivations of these adventurers. 
Frank Quitely
There is something very reassuring about the way the Utopian, Lady Liberty, Skyfox, Flare, Blue-Bolt and Brain-Wave interact with other. After beating up the bad guys they reunite in their headquarters and drink whisky and smoke cigarettes. Sure, that’s the kind of thing Superman, Wonder Woman or Flash would have never done back in the 50s (heck!, even now Superman drinking a beer might be seen as controversial), but here it makes perfect sense. Being a superhero doesn’t mean being a saint.
Frank Quitely
We can see the attack of a giant alien octopus and the peculiar strategies that allow the superheroes to win the battle (so far, this would be enough to satisfy readers yearning for golden age homages), however, this title is not meant to stimulate our nostalgia. On the contrary, it is a very lucid analysis on the nature of masculinity and the archetype of the American superhero.
Superheroes in the 50s / superhéroes de los 50s

Let’s talk about Blue-Bolt (Richard Conrad), a man who has saved the world time and time again. He’s respected and admired throughout the US, he’s famous and handsome. But he has a secret that could cost him all his fame and fortune: he is a homosexual. And being a homosexual in 1955 was very dangerous. Other superheroes are worried about being unmasked, but he’s worried about coming out of the closet. Instead of the classic double identity (masked vigilante and civilian alter ego) he has a triple identity (masked vigilante, civilian alter ego and his secret life as a gay man). There are quite provoking scenes involving Blue-Bolt’s promiscuous sexual life: how he hooks up with anonymous men for one night stands, how he goes cruising in Los Angeles parks, looking for a quick blow-job and risking being arrested by the police. 

It’s no wonder that at some moment he will get caught. And he gets caught by the most powerful man in the American administration: J. Edgar Hoover, director of the FBI. Hoover has in his power a set of very compromising photographs that show Richard Conrad in intimate acts with a young man. The founder of the FBI then proceeds to blackmail Richard. The idea of having the true exposed to the public is enough to cause him a nervous breakdown. The solution, however, is as simple as logic: photographing J. Edgar Hoover while he’s having sexual intercourse with agent Clyde Tolson, his longtime lover. A closeted gay man himself, Hoover actually threatened and attacked homosexuals for years (and that’s a historical fact).

Of course, not everything revolves around homosexuality. We also get plenty of infidelity and extramarital sexual relations, courtesy of the Flare, a superhero who is fed up with his wife and ends up seducing a teenage girl. Lies, betrayal and unrestrained sexuality seem to define most of what’s going on in the secret and sordid lives of this superhero group.

Artistically, Jupiter’s Circle combines the best of two worlds. We get to admire the delightful lines of Frank Quitely who provides the covers for the first arc (as usual, his art is absolutely stunning); and then we have Wilfredo Torres, who pays homage to simpler times, with a style reminiscent of 50s comics. Torres is an adequate penciler; unfortunately, David Gianfelice, his replacement, doesn’t entirely live up to our expectations. All in all, I can’t wait to read the second volume which I’m sure will be terrific.

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A los ojos de los nostálgicos, los 50s fueron una época dorada, más simple y más pacífica, en la que todas las familias estadounidenses valoraban la decencia, la honestidad y el trabajo duro. Sin embargo, los 50s también fueron  una década oscura. El racismo campeaba a sus anchas, y todavía eran lejanas las ideas revolucionarias que se concretarían en décadas posteriores; la intolerancia cultural y los prejuicios sociales eran perfectamente aceptables; y reinaba la normatividad heterosexual.
the secret (sexual) life of a hero / la vida (sexual) secreta de un héroe

Los ingenuos cómics de superhéroes de los 50s fueron un reflejo de su época. Y por ello es lógico que el escritor escocés Mark Millar subvirtiera los fundamentos de la narrativa heroica tradicional en la tan esperada precuela de Jupiter’s Legacy.

“Jupiter’s Circle”, por lo tanto, no se centra en los hijos mimados de los principales héroes del mundo, sino más bien en sus padres, y su pasado juvenil cuando aún estaban aprendiendo lo que significaba ser los salvadores de la humanidad. Millar combina las amenazas globales típicamente alocadas con una exploración aguda y profunda de las motivaciones de estos aventureros.

Utopian, Lady Liberty, Skyfox, Flare, Blue-Bolt y Brain-Wave interactúan entre sí con naturalidad. Después de vencer a los enemigos se reúnen en su cuartel general a beber whisky y a fumar cigarrillos. Claro, ese es el tipo de cosas que Superman, Wonder Woman o Flash jamás habrían hecho en los 50s (demonios, incluso hoy en día si Superman se toma una cerveza sería visto como algo controversial), pero aquí todo tiene sentido. Ser un superhéroe no significa ser un santo.

Podemos ver el ataque de un pulpo gigante y las peculiares estrategias que permiten que los superhéroes ganen la batalla (esto sería suficiente para satisfacer a los lectores anhelantes de homenajes a la edad de oro), sin embargo, este título no está destinado a estimular nuestra nostalgia. Por el contrario, se trata de un análisis muy lúcido sobre la naturaleza de la masculinidad y el arquetipo del superhéroe norteamericano.
Blue Bolt (Richard Conrad)
Fijémonos en Blue-Bolt (Richard Conrad), un hombre que ha salvado al mundo una y otra vez. Es respetado y admirado en Estados Unidos, es famoso y atractivo. Pero tiene un secreto que podría costarle toda su fama y fortuna: es homosexual. Y ser homosexual en 1955 era muy peligroso. Otros superhéroes se preocupan por ser desenmascarados, pero él está preocupado por salir del closet. En lugar de la clásica identidad doble (vigilante enmascarado y alter ego civil), él tiene una triple identidad (vigilante enmascarado, alter ego civil y su vida secreta como homosexual). Hay escenas muy provocadoras que muestran la promiscua vida sexual de Blue-Bolt: sus encuentros furtivos con hombres anónimos, su cacería masculina en los parques de Los Ángeles, siempre en busca de una mamada rápida y arriesgándose a ser detenido por la policía.
Flare
close friends / amigos cercanos
No es de extrañar que en algún momento lo atrapen con las manos en la masa. Y eso es lo que sucede cuando entra en escena una influyente figura de poder: J. Edgar Hoover, director del FBI. Hoover tiene en su poder un conjunto de fotografías muy comprometedoras que muestran a Richard Conrad teniendo contacto íntimo con un jovencito. El fundador del FBI procede a chantajear a Richard. La idea de que su secreto salga a la luz públicamente es suficiente para causarle un ataque de nervios. La solución, sin embargo, es tan simple como lógica: fotografiar a J. Edgar Hoover mientras está teniendo relaciones sexuales con el agente Clyde Tolson, su amante de toda la vida. Hooever era un gay “en el closet”, a pesar de ello, amenazó y atacó a los homosexuales durante años (y eso es un hecho histórico).

Por supuesto, no todo gira en torno a la homosexualidad. También tenemos un montón de infidelidad y relaciones sexuales extramaritales, cortesía de Flare, un superhéroe que está harto de su esposa y termina seduciendo a una adolescente. La mentira, la traición y la sexualidad desenfrenada parecen definir, en buena medida, la vida secreta y sórdida de este grupo de superhéroes.

Artísticamente, Jupiter’s Circle combina lo mejor de dos mundos. Tenemos la oportunidad de admirar el maravilloso trazo de Frank Quitely, quien nos ofrece las portadas del primer arco (como de costumbre, su arte es absolutamente impresionante); y luego tenemos a Wilfredo Torres, que rinde homenaje a épocas más simples, con un estilo que nos recuerda a los cómics de los 50s. Torres es un dibujante adecuado; por desgracia, David Gianfelice, su sustituto, no estuvo a la altura de nuestras expectativas. De todos modos, no puedo esperar a leer el segundo volumen que seguramente será espléndido.

4 comments:

  1. Sounds kind of like Watchmen only focusing on the 50s.

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    1. Well, Alan Moore's influence can be found in many of today most famous authors, and certainly Millar would be no exception. I think having the story take place in the 50s is a very good idea.

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  2. Jupiter´s Circle, que serie tan interesante. Tu blog está muy bien.
    Saludos

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    1. Hola Edu, gracias por tus palabras. Espero verte por aquí nuevamente.

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