June 23, 2012

New Mutants - Chris Claremont & Bob McLeod

In 1963 a bald man in a wheelchair gathered a group of gifted youngsters to defend his dream of a peaceful coexistence between humans and mutants. And thus, Stan Lee and Jack Kirby created the X-Men, the “strangest teens of all” as was the slogan of the book back then.

Much has been said about the success of the X-Men. For some critics, it was Lee’s interesting approach towards diversity and discrimination that cemented Marvel’s reputation as an imprint that could tackle on contemporary social conflicts without straying too much from the adventure and outlandish enemies that the heroes had to fight in each issue.

For me, nonetheless, part of the success derives directly from the fact that -just like Spider-Man- they we are all teenagers (Professor Xavier notwithstanding). The same year of the X-Men’s debut, DC Comics had also published a comic book in which a group of outcasts followed the Leader, a man bounded to a wheelchair. Marginalization and discrimination were very present elements in this new title, however, the protagonists were all grownup men and women. There were no teenagers in this Doom Patrol that, eventually, was doomed to fade into oblivion due to low sales. 
Rahne Sinclair (Wolfsbane)

Originally, the X-Men were only five youngsters with special abilities: Angel (flying), Cyclops (optic blasts), Beast (dexterity and agility), Ice Man (control over ice) and Jean Gray AKA Marvel Girl (telekinesis and telepathy). After a while, they were replaced by another group of mutants and the X-Men became even more popular than before. The new team had a large cast of international members that even non-readers know today (thanks, in part, to the X-Men movies): Wolverine (Canadian), Storm (African), Nightcrawler (German), Colossus (Russian), Banshee (Irish), etc.

Although having a group of adults as X-Men impaired the dynamics of Xavier’s School for Gifted Youngsters. So in the early 80s, writer Chris Claremont and artist Bob McLeod decided to reactivate the school, and for that they needed a new batch of younger and eager pupils. And so in 1982, as part of the Marvel Graphic Novels initiative, the New Mutants were born.
Roberto 'Bobby' Da Costa (Sunspot)

With ages ranging from 13 to 16, a new group of kids would now populate the empty halls of Xavier’s venerable mansion in Westchester. Just like the second incarnation of the X-Men, this group of new mutants came from very distinct backgrounds: Xi’an Coy Mahn (codename Karma), was a Vietnamese girl trying to adapt to her new life in America after the horrors of the Vietnam war; Samuel Guthrie (codename Cannonball), the oldest one of the bunch was a 16-year old Southern boy working in the mines to provide for his underprivileged family; Rahne Sinclair (codename Wolfsbane), was a girl from Scotland who gets help thanks to Xavier’s old lover, Moira MacTaggert; Danielle Moonstar (codename Psyche) was of Cheyenne origins, and held a grudge against the ‘white man’; Roberto Da Costa (codename Sunspot) was the reckless son of a wealthy Brazilian businessman.

In this Marvel Graphic Novel, Claremont manages to give us a clear view of the characters in only a handful of pages. We can perceive the traumatic past of Xi’an. We understand poverty and Sam’s need to make money, but most of all we see the awfulness of working in the mines and the shattered illusions of a young man that had a brilliant future ahead of him until his father died. We witness the dangers of superstition as a group of Scottish men chase down Rahne, accusing her of being a daughter of Satan. We feel sympathy towards Danielle’s frustration as she is incapable of saving the life of her grandfather, the worst is that nobody will pay attention to the death of a Native-American; in her case, she’s discriminated not only for being a mutant but also because of her ethnicity. Roberto Da Costa is a popular kid and has a pretty girlfriend, he’s a star in the soccer field, but one afternoon his powers start manifesting and now he is seen as a monster, his life, and everything he knew, is gone.

30 years after the release of New Mutants, Claremont’s narrative remains as alluring as always, and Bob McLeod’s art continues to surprise me. Looking at Bob’s pages I feel nostalgic, which is weird because I did not grow up reading New Mutants. In fact, I had access to my first Claremont and McLeod story in 1996 or 1997. But ever since then I always admired the classic tone of Bob’s lines, the precision of his inks and above all the harmonic interaction of characters in and outside of costume, in real life scenarios or in completely extravagant locations. Bob, like so many artists from the past, could draw absolutely anything. And he was so good at it. To this day, the black and yellow costume of the New Mutants remains as my favorite. Once I even dreamt about myself and a group of close friends wearing those classic outfits. Of course, I was still a teen back then… and it would ridiculous for an adult man to have such dreams now, wouldn’t it? But after reading the introductory issue of New Mutants I feel like there is no need for me to close my eyes and imagine all of that because I can see it and read it right now. And boy, it sure takes me back in such a wonderful way.
________________________________

En 1963 un hombre calvo en una silla de ruedas reunió a un grupo de jóvenes dotados (de poderes, no sean malpensados) para defender su sueño de una coexistencia pacífica entre humanos y mutantes. Y así, Stan Lee y Jack Kirby crearon a los X-Men, los "más extraños adolescentes de todos" como decía el slogan de la revista en ese entonces.

Se ha dicho mucho sobre el éxito de los X-Men. Para algunos críticos, fue el interesante enfoque de Stan Lee en temas como la diversidad y la discriminación lo que fortaleció la reputación de Marvel como una editorial que podía abordar conflictos sociales contemporáneos sin alejarse demasiado de la aventura y los enemigos estrambóticos que los héroes enfrentaban en cada ejemplar.
Samuel 'Sam' Guthrie (Cannonball)

Para mí, no obstante, parte del éxito deriva directamente del hecho de que -al igual que Spider-Man- todos ellos son adolescentes (excluyendo al profesor Xavier). El mismo año del debut de los X-Men, DC Comics también publicó un cómic en el que un grupo de marginados seguían al Líder, un hombre en una silla de ruedas. La marginalización y la discriminación eran elementos presentes en este nuevo título, sin embargo, todos los protagonistas eran adultos. No había adolescentes en esta "Patrulla Condenada" que, eventualmente, sufrió la condena de ser cancelada por bajas ventas.

Originalmente, los X-Men eran sólo cinco jóvenes con habilidades especiales: Angel (vuelo), Cyclops (rayos ópticos), Beast (destreza y agilidad), Ice Man (control sobre el hielo) y Jean Gray AKA Marvel Girl (telequinesis y telepatía). Luego de un tiempo, fueron reemplazados por otro grupo de mutantes y los X-Men se volvieron más populares que antes. El nuevo equipo tenía integrantes de diversos países que son muy conocidos hoy en día (gracias, en parte, a las películas): Wolverine (canadiense), Storm (africana), Nightcrawler (alemán), Colossus (ruso), Banshee (irlandés), etc.

Aunque al tener un grupo de adultos como X-Men la dinámica de la Escuela para Jóvenes Talentos de Xavier se restringió. Así es que a inicios de los 80, el escritor Chris Claremont y el artista Bob McLeod decidieron reactivar el colegio, y para ello necesitaban una nueva oleada de jóvenes y deseosos pupilos. Y así en 1982, como parte de la iniciativa de Novelas Gráficas de Marvel, nacieron los Nuevos Mutantes.
The New Mutants / los Nuevos Mutantes

Con edades que iban de los 13 a los 16 años, un nuevo grupo de chiquillos poblarían los salones vacíos de la venerable mansión de Xavier en Westchester. Al igual que la segunda alineación de los X-Men, este grupo de nuevos mutantes era bastante internacional: Xi’an Coy Mahn (nombre código Karma), era una chica vietnamita intentando adaptarse a su nueva vida en Estados Unidos luego de los horrores de la guerra de Vietnam; Samuel Guthrie (nombre código Cannonball), era el mayor del equipo, un muchacho sureño de 16 años que trabajaba en las minas para mantener a su familia de escasos recursos; Rahne Sinclair (nombre código Wolfsbane), era una chica escocesa que consiguió ayuda gracias al antiguo amor de Xavier, Moira MacTaggert; Danielle Moonstar (nombre código Psyche), ere de origen Cheyenne , y odiaba al 'hombre blanco'; Roberto Da Costa (nombre código Sunspot), era el impulsivo hijo de un acaudalado hombre de negocios de Brasil.

En esta novela gráfica, Claremont se las arregla para darnos una imagen clara de los personajes en tan sólo un puñado de páginas. Podemos percibir el pasado traumático de Xi’an. Entendemos la pobreza y la necesidad de Sam de ganar dinero y, sobre todo, vemos lo terrible que es trabajar en las minas y las ilusiones destrozadas de un joven que tenía un futuro brillante hasta que su padre murió. Somos testigos de los peligros de la superstición cuando un grupo de escoceses cazan a Rahne, acusándola de ser una hija de Satán. Sentimos compasión por la frustración de Danielle, que es incapaz de salvarle la vida a su abuelo, lo peor es que nadie le prestará atención a la muerte de un indio nativo; en su caso, ella es discriminada no sólo por ser mutante sino también por su etnicidad. Roberto Da Costa es un chico popular, tiene una linda enamorada y es una estrella del fútbol escolar, pero una tarde sus poderes empiezan a manifestarse y ahora él es visto como un monstruo; su vida no volverá a ser la misma de antes.

30 años después de la publicación de "The New Mutants", la narrativa de Claremont es tan intensa como solía ser, y el arte de Bob McLeod continúa sorprendiendo. Al mirar las páginas de Bob siento nostalgia, y eso es extraño porque yo no crecí leyendo a los Nuevos Mutantes. De hecho, tuve acceso a mi primera historia de Claremont y McLeod en 1996 o 1997. Pero desde entonces siempre admiré el tono clásico de las líneas de Bob, la precisión de sus tintas y sobre todo la interacción armónica de los personajes con o sin uniformes, en escenarios de la vida real o en locaciones completamente extravagantes. Bob, como tantos artistas del pasado, podía dibujar absolutamente todo. Y lo hacía muy bien. Hasta el día de hoy, estos trajes amarillos y negros de los Nuevos Mutantes siguen siendo mis favoritos. Una vez incluso soñé conmigo mismo y un grupo de amigos usando estos trajes clásicos. Desde luego, todavía era un chiquillo en ese entonces... y sería ridículo que un adulto tenga semejantes sueños ahora, ¿no es así? Pero luego de leer la primera aparición de los Nuevos Mutantes siento que no tengo necesidad de cerrar los ojos e imaginar cosas, porque puedo ver y leer todo esto en el presente. Y vaya que me hace recordar el pasado de una manera maravillosa.

6 comments:

  1. en si marvel siempre se a caracterizado por tener un enfoque mas juvenil que el de DC, aunque en la actualidad todos los x-men principales tengan masde 30 años , ya han ido sacando series secundarias para cubrir a los jovenes mutantes que tienen en la casade las ideas, mas bien quisiera saber si lograste leer los teen titans de geoff johns o en cualquier caso su etapa mas aclamada la de wolfman y cual es tu punto de vista de estas etapas ya que muchos en un momento consideraban a los x-men y a los teen titans una analogia a jla y avengers

    ReplyDelete
    Replies
    1. Leí los primeros 27 números de Teen Titans de Geoff Johns, un poco guiado por mi interés por los personajes (Superboy, Robin e Impulse), pero Johns tuvo varias ideas malas (como convertir a Impulse en Kid Flash), aún así, hay números muy interesantes, y los dibujos de McKone están muy bien. La mejor serie juvenil de DC en los últimos 15 años me parece Young Justice de Peter David, él sí sabía cómo sacarle el jugo a Superboy, Robin e Impulse como personajes.

      También he leído muchos números de los Titanes de Wolfman pero un poco salteados, tiene sus momentos, sin duda.

      Delete
  2. Posso estar errado, mas nunca percebi a situação de discriminação, ou pelo menos da forma que ela foi usada com os X-Men. Então... todos aqueles que têm forma humana são bonitos e musculosos e elas lindíssimas de morrer! E são discriminados porque têm um poder? Nesse caso o Superman, o Cap America, o Flash, etc, etc, se deveriam também sentir discriminados!
    Acho que o sucesso está no grupo em si e na maneira como sempre trabalharam e resolveram os seus problemas como se fossem uma grande família!
    :)

    Abraço

    ReplyDelete
    Replies
    1. Bueno, Beast no era tan bonito como el resto del grupo. Y Cyclops en los primeros números era flaco y se consideraba a sí mismo como alguien poco atractivo. En todo caso, lo de la discriminación estaba presente, de un modo u otro, por el hecho de ser mutantes.

      Delete
  3. los X-men o mejor dicho marvel a tenido ese toque para siempre dar con el gusto del público.

    ReplyDelete
    Replies
    1. Ciertamente, durante décadas Marvel ha sabido cómo cautivar al público.

      Delete