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May 4, 2014

Jupiter’s Legacy # 4 - Mark Millar & Frank Quitely

Like the proverbial calm before the storm, the fourth issue of Jupiter’s Legacy is deceitfully peaceful. It’s 2022 and the world has changed. Brandon and his uncle Walter have conquered America, ruling the nation from the White House. But nothing has changed. Poverty has increased and people have lost their jobs and their savings, the United States is in serious financial problems.

Meanwhile, Chloe –the Utopian’s daughter– and her husband have escaped from the slaughter and have remained hidden in Europe for almost a decade. They haven’t been idle, though. In fact, they have a son: Jason; he is a sweet and innocent child, still in elementary school, that dreams about the golden age of the superheroes and the legacy of the Utopian.

The family lives in Australia, and they have avoided detection so far by concealing their special abilities. And the resulting dynamic is quite interesting. Jason’s parents have been training him for years not to become the savior of humanity but rather to blend in. They encourage him to lose in every sport he practices, and they suggest him not to say or write anything clever at school. Considered a clumsy and weak boy with average IQ, he has built the perfect secret identity. He’s so normal that no one could suspect he is, in fact, a child of extraordinary powers, both physical and mental.

The Utopian’s noble past / el noble pasado de Utopian
Australia: under surveillance /
Australia: bajo vigilancia
However, all children tend to disobey his parents. And Jason has been saving people at super-speed and helping them using his superpowers. Perhaps he ignores that “No good deed goes unpunished”. These mysterious events have piqued the curiosity of Walter and he has hired a ruthless mercenary to find out what’s going on in Australian lands.  

Of course, in addition to Mark Millar’s solid narrative and creative concepts, we have the stunning art of Frank Quitely. He draws some pages full of light, able to transmit pure optimism, for instance when Chloe tells his son about the golden era; and there are also powerful and ominous images, like the Australian surveillance overcraft or the first appearance of the government’s mercenary; naturally, there are also moments of undiluted visual fun, id est, when Jason assumes his superheroic identity. Certainly, Pete Doherty’s coloring skills are also superb, and greatly enhance Quitely’s illustrations.

Finally, there is that which we should’ve admired in the first place: I was looking at the cover and there’s something really impressive about it. If I were to describe it “thematically” everyone would consider it unexciting: a child and two grownups pose for us, the viewers. And certainly, in the hands of any other artist it would be a failure as a cover, but in the talented hands of Quitely it turns into a beautiful depiction of the protagonists of this chapter, and there is so much ‘heart’ in this illustration that we immediately feel affection towards the family.
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Super Jason: ready to save the day /
Súper Jason: listo para salvar el mundo

Como la proverbial calma antes de la tormenta, el cuarto número de "Jupiter’s Legacy" es engañosamente pacífico. Estamos en el 2022 y el mundo ha cambiado. Brandon y su tío Walter han conquistado Estados Unidos, y gobiernan la nación desde la Casa Blanca. Pero nada ha cambiado. La pobreza se ha incrementado y la gente ha perdido sus empleos y sus ahorros; el país tiene serios problemas financieros. 

Mientras tanto, Chloe –la hija de Utopian– y su esposo han escapado de la carnicería y permanecen escondidos en Europa por casi una década. Aunque no han estado ociosos. De hecho, tienen un hijo: Jason; él es un niño dulce e inocente, todavía en primaria, que sueña con la era dorada de los superhéroes y el legado de Utopian.

La familia vive en Australia, y hasta ahora han evitado la detección al ocultar sus habilidades especiales. Y la dinámica resultante es bastante interesante. Los padres de Jason lo han entrenado durante años para que no se convierta en el salvador de la humanidad sino para que pase desapercibido. Lo alientan para que pierda en todos los deportes que practica, y le sugieren que no diga ni escriba nada inteligente en el colegio. Considerado como un chico torpe y débil, con un coeficiente intelectual promedio, él ha construido la identidad secreta perfecta. Es tan normal que nadie podría sospechar que él es, de hecho, un niño con extraordinarios poderes, tanto físicos como mentales.
Government’s mercenary / mercenario gubernamental

Sin embargo, todos los niños tienden a desobedecer a sus padres. Y Jason ha estado salvando a personas a súper-velocidad y ayudándolos usando sus superpoderes. Tal vez él ignora que “toda obra buena es castigada”. Estos misteriosos eventos han despertado la curiosidad de Walter así que contrata a un cruel mercenario para averiguar qué está sucediendo en tierras australianas.

Por supuesto, además de la narrativa sólida y los conceptos creativos de Mark Millar, tenemos el espectacular arte de Frank Quitely. Él dibuja algunas páginas luminosas, capaces de transmitir puro optimismo, por ejemplo cuando Chloe habla con su hijo sobre la era dorada; y también hay imágenes poderosas y ominosas, como la nave de vigilancia australiana o la primera aparición del mercenario gubernamental; naturalmente, también hay momentos de diversión visual sin diluir, es decir, cuando Jason asume su identidad superheroica. Ciertamente, el coloreado de Pete Doherty es soberbio, y mejora en gran medida las ilustraciones de Quitely.

Finalmente, tenemos que lo debíamos haber admirado en primer lugar: estaba mirando la portada y hay algo realmente impresionante en ella. Si la describiera “temáticamente” todos la considerarían inexpresiva: un niño y dos adultos posan para nosotros, los espectadores. Y ciertamente, en las manos de cualquier otro artista sería una portada fallida, pero en las talentosas manos de Quitely se convierte en una preciosa representación de los protagonistas de este capítulo, hay tanto ‘corazón’ en esta ilustración que inmediatamente sentimos afecto por la familia.