November 9, 2019

Oliver - Gary Whitta & Darick Robertson

The first issue of Oliver was published in January 2019. I had temporarily abandoned the warmer weather of California to enjoy Wisconsin’s winter for a couple of weeks. It was also in Milwaukee, Wisconsin, where I met my German roommate, Oliver. And I guess a weird combination between a winter that I would never experience in my home country, Peru, and the fact that this new Image title reminded me of my roommate’s name, factored in the decision of acquiring a new series from a writer that I wasn’t really familiar with. 

It was after I bought the first issue of Oliver that I found out that Whitta “was the screenwriter of The Book of Eli (2010), co-wrote After Earth (2013) with M. Night Shyamalan, and co-developed the story for Star Wars Rogue One (2016)”. Of course, having high profile Hollywood projects under your belt doesn’t really mean anything to me, and what really sold me on this new Image miniseries was Darick Robertson, famous for his work on The Boys. I’m huge fan of Robertson and even though I had no idea who Whitta was I still got the series. And I’m really glad I did. 

The first pages of Oliver are more than enough to prove how ambitious of a project this was, and how much effort Whitta and Robertson put into it. A devastated, post-apocalyptic England is wonderfully illustrated by Robertson, the profusion of details, the precise lines, the shadows, the darkness, the ephemeral presence of light and above all a remarkable sense of composition turn these pages into true masterpieces. I’ve been a fan of Robertson for years, and I had high expectations but his work here is even more amazing than what I had in mind. 

In the opening sequence, we see Oliver’s mother going through the wasteland that was once London, and the images are shocking but also full of a unique kind of lyric poetry. Oliver is born in a town with no women. And he is raised by a group of clones that were genetically engineered to fight in England’s last great war, which ended up being a catastrophe for most normal human beings. 

When Charles Dickens published Oliver Twist, readers immediately felt identified with this orphan, who was also a survivor. In Whitta’s miniseries, Oliver is certainly a survivor but also a fighter: due to his unique genetic makeup he has special abilities that allow him to do things that nobody else could. It has often been said that Dickens wanted to raise awareness about the woes of child labor, and that is exactly what happens in the second chapter, when we see Oliver working in a factory along the other enslaved clones. One of my favorite pages is the one that shows Oliver asking for more food, and once again Robertson’s art is absolutely striking.

The questions of who Oliver’s parents might be respond to a very different situation, because in this reality, even if Oliver knew who they were, that would mean nothing. So this time the orphan can only rely on his special abilities and on the people who raised him. As Whitta explains: “In both Dickens’ book and our book, the slums of London are populated by a kind of forgotten underclass who have been swept under the carpet by the more privileged”. This time we’re talking about clones who have no rights and are not considered humans.

Darick Robertson also explains the essence of Oliver as a character: he “comes from a fragile, precarious world where even food and water aren’t guaranteed and emerges from that a hero”. That is why, in the words of Sam Stone, this new Image miniseries is “A love letter to classic British literature, Oliver never feels like a cheap pastiche, but rather the clear passion project from its creative team”.

In the final issue of the miniseries we witness the brutal confrontation between the oppressive forces of the government and the marginalized group of clones. Not everyone will survive this battle, and there will be plenty of consequences. Although in the end Oliver decides he wants to find out who his mother is, I think the last chapter of the miniseries feels a little bit inconclusive. 
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El primer número de Oliver se publicó en enero del 2019. Había abandonado temporalmente el clima más cálido de California para disfrutar del invierno de Wisconsin durante un par de semanas. También fue en Milwaukee, Wisconsin, donde conocí a mi roommate alemán, Oliver. Y supongo que una combinación extraña entre un invierno que nunca experimentaría en mi país de origen, Perú, y el hecho de que este nuevo título de Image me recordó el nombre de mi roommate, me hicieron decidir que debía adquirir una nueva miniserie de un escritor con el que no estaba realmente familiarizado.

Fue después de comprar el primer número de Oliver que descubrí que Whitta "era el guionista de The Book of Eli (2010), coescribió After Earth (2013) con M. Night Shyamalan y co-desarrolló la historia para Star Wars Rogue One (2016)". Por supuesto, tener proyectos de Hollywood de alto perfil no necesariamente significa nada para mí, y lo que realmente me convenció sobre esta nueva miniserie de Image fue Darick Robertson, famoso por su trabajo en The Boys. Soy un gran admirador de Robertson y, aunque no tenía idea de quién era Whitta, compré la miniserie. Y estoy muy contento de haberlo hecho.

Las primeras páginas de Oliver son más que suficientes para demostrar cuán ambicioso es este proyecto y cuánto esfuerzo pusieron Whitta y Robertson en él. Robertson ilustra maravillosamente una Inglaterra postapocalíptica y devastada, la profusión de detalles, las líneas precisas, las sombras, la oscuridad, la presencia efímera de la luz y, sobre todo, un notable sentido de la composición convierten estas páginas en verdaderas obras maestras. He sido fanático de Robertson durante años, y tenía muchas expectativas, pero su trabajo aquí es aún más sorprendente de lo que tenía en mente.

En la secuencia inicial, vemos a la madre de Oliver atravesando las ruinas de lo que alguna vez fue Londres, y las imágenes son impactantes pero también cargadas de una cierta poesía lírica. Oliver nace en un pueblo sin mujeres. Y es criado por un grupo de clones que fueron diseñados genéticamente para pelear en la última gran guerra de Inglaterra, que terminó siendo una catástrofe para la mayoría de los seres humanos normales.

Cuando Charles Dickens publicó Oliver Twist, los lectores inmediatamente se sintieron identificados con este huérfano, que también era un sobreviviente. En la miniserie de Whitta, Oliver es ciertamente un sobreviviente pero también un luchador: debido a su composición genética única, tiene habilidades especiales que le permiten hacer cosas que nadie más podría hacer. A menudo se ha dicho que Dickens quería crear conciencia sobre los problemas del trabajo infantil, y eso es exactamente lo que sucede en el segundo capítulo, cuando vemos a Oliver trabajando en una fábrica junto a otros clones esclavizados. Una de mis páginas favoritas es la que muestra a Oliver pidiendo más comida, y una vez más el arte de Robertson es absolutamente sorprendente.

Las preguntas sobre quiénes podrían ser los padres de Oliver se aplican a una situación muy diferente, porque en esta realidad, incluso si Oliver supiera quiénes eran, eso no significaría nada. Esta vez, el huérfano solo puede confiar en sus habilidades especiales y en las personas que lo criaron. Como explica Whitta: "Tanto en el libro de Dickens como en nuestro cómic, los barrios bajos de Londres están poblados por una especie de subclase olvidada que ha sido barrida debajo de la alfombra por los más privilegiados". Esta vez estamos hablando de clones que no tienen derechos y no son considerados humanos.

Darick Robertson también explica la esencia de Oliver como personaje: "proviene de un mundo frágil y precario donde ni siquiera la comida y el agua están garantizados y emerge de ello como un héroe". Es por eso que, en palabras de Sam Stone, esta nueva miniserie de Image es "Una carta de amor a la literatura británica clásica, Oliver nunca se siente como un pastiche barato, sino más bien el claro proyecto de pasión de su equipo creativo".

En el último número de la miniserie, somos testigos de la brutal confrontación entre las fuerzas opresivas del gobierno y el grupo de clones marginados. No todos sobrevivirán a esta batalla, y habrá muchas consecuencias. Aunque al final Oliver decide que quiere descubrir quién es su madre, creo que el último capítulo de la miniserie se siente un poco inconcluso.

3 comments:

  1. That is a different take on the book.

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