November 14, 2011

Whatever Happened to the Caped Crusader? - Gaiman & Kubert

Robin
But the most fascinating and surprising confession comes from Alfred Pennyworth, the loyal butler of the Wayne family. “He was moving away from me, away from the world”, explains Alfred. Bruce Wayne is, indeed, an improvised masked vigilante that has found failure in his nocturne missions. Alfred’s loyalty goes beyond everything imaginable, and he devises a method to keep his master in check and also providing him with the satisfaction he so eagerly yearns for.

Alfred convinces his friends, all actors, to disguise themselves eccentrically and carry out crimes of the utmost extravagancy: that’s how the Riddler, the Penguin, the Scarecrow and so many others are born. Isn’t it ironic, that the villains we as readers consider a normal part of Batman’s life are here nothing else but vaudeville actors? By undermining the verisimilitude of the most classic and absurd villains, Gaiman recreates them and actually makes them more real than one could hope for.

But the moment of true genius comes later, as Alfred admits “what master Bruce needed was a Moby Dick to his Ahab, a Moriarty to his Holmes. And so, regretfully, I did what needed to be done”. The one and only trusted man in Wayne’s manor becomes the urgently needed nemesis: the Joker. The whimsical fights between the Dark Knight and the Prince of Clowns become a regular, habitual activity. Until Bruce Wayne discovers who the Joker is. When the narrator’s voice from the first pages comes to the conclusion that something doesn’t add up in Alfred’s recount, he becomes aware of another presence, a woman he thinks is the personification of death. Anyone who has read Neil Gaiman’s Sandman will easily detect the references to Dream’s sister, Death.

How did Batman die? That’s irrelevant. The only thing that matters is that we differentiate between what Jacques Lacan used to call the real death and the symbolic death. The burial place is the first symbol in which humanity can reorganize itself. Animals live and die anonymously, so to speak. For humans, unity and irreplaceability must be protected and remembered through language, through the inscription of words in a tombstone, that's why we speak of the dead, why we erect monuments and cemeteries, thus creating what Lacan called "a second death" that pertains to the order of the symbolic. Whenever people remember our names, remember our deeds and so on we continue to exist in the Symbolic even though we have died in the Real. Therefore, Batman is not truly dead as long as friends and fiends continue to remember him. A masterpiece in just two issues, there is really no excuse for skipping this one.
Frank Miller, Kelley Jones & Joe Quesada

Andy Kubert’s art deserves a especial analysis. Many readers will remember him from X-Men in the 90s, when he was still struggling to find his own style; luckily for us, he got better. Much better. And this is simply his best work to date. There’s so much thought in each page, so much planning and love for details that it makes me feel enamored of his lines. Gaiman had many requirements in his script, as he had planned to recreate specific versions of Batman’s classic characters. So Kubert had to recreate the artistic styles of dozens of legendary creators. The page that shows Batman’s coffin in three panels is a good example: first we have Frank Miller’s Batman from The Dark Knight Returns; and then Kelley Jones’ magnificent vampire-like rendering of the hero (first seen in Batman Versus Dracula); of course, we also have the striking first version of Azrael, as designed by now Marvel’s Chief Creative Officer Joe Quesada. The Joker panels are a clear nod to Brian Bolland’s genius work in The Killing Joke (in others we see Bruce Timm’s influence). The penultimate page I’ve posted shows a number of crucial scenes from Batman’s lore: Year One, with art by David Mazzucchelli; the origin of Man-Bat, art by Jim Aparo; Knightfall, more exactly the sequence in which Bane breaks Batman’s spine; Arkham Asylum, art by Dave McKean, and in the center Batman kissing Talia, daughter of Rah’s Al Ghul, following into the footsteps of one of the most popular Batman artists: Neal Adams. And Andy Kubert draws so brilliantly that you can immediately recognize the artists that have inspired him. Excellent!
The Joker

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Pero la más fascinante y sorprendente confesión viene de Alfred Pennyworth, el leal mayordomo de la familia Wayne. "Él se alejaba de mí, del mundo" explica Alfred. Bruce Wayne es, de hecho, un enmascarado improvisado que fracasa en sus misiones nocturnas. La lealtad de Alfred va más allá de todo lo imaginable, e inventa un método para mantener a su amo bajo control y darle la satisfacción que tanto anhela.

Alfred convence a sus amigos, todos actores, para que se disfracen excéntricamente y lleven a cabo crímenes de la más absoluta extravagancia: así es como nacen the Riddler, the Penguin, the Scarecrow y muchos más. ¿No es irónico que los villanos que los lectores consideramos como parte normal de la vida de Batman no son aquí más que actores de vodevil? Al socavar la verosimilitud de los más clásicos y absurdos villanos, Gaiman los recrea y los hace más reales de lo que uno podría esperar.

David Mazzucchelli, Jim Aparo, Dave McKean & Neal Adams 

Pero el momento de genialidad llega luego, cuando Alfred admite que "el amo Bruce necesitaba un Moby Dick para su Ahab, un Moriarty para su Holmes. Y por lo tanto, con arrepentimiento, hice lo que necesitaba hacerse". El único hombre de confianza de la mansión Wayne se convierte en ese némesis urgentemente necesitado: The Joker. Las disparatadas peleas entre el Caballero de la Noche y el Príncipe del Crimen pasan a ser una actividad habitual. Hasta que Bruce Wayne descubre quién es el Joker. Cuando la voz del narrador de las primeras páginas llega a la conclusión de que algo falta en el relato de Alfred, advierte otra presencia, una mujer que imagina como a la personificación de la muerte. Cualquiera que haya leído Sandman de Neil Gaiman detectará fácilmente las referencias a la hermana de Sueño, Muerte.


¿Cómo murió Batman? Eso es irrelevante. Lo único que importa es que diferenciemos entre lo que Jacques Lacan solía llamar la muerte real y la muerte simbólica. El sepulcro es el primer símbolo en torno al cual la humanidad se reorganiza. Los animales viven y mueren anónimamente, por así decirlo. Para los humanos, la unidad y lo irreemplazable deben ser protegidos y recordados a través del lenguaje, a través de la inscripción de palabras en una lápida, es por eso que hablamos de los muertos, es por eso que erigimos monumentos y cementerios, creando así lo que Lacan llamaba la "segunda muerte" que pertenece al orden de lo simbólico. Cuando la gente recuerda quiénes éramos, así como nuestros actos, continuamos existiendo en lo Simbólico incluso cuando hayamos muerto en lo Real. Por lo tanto, Batman no está verdaderamente muerto mientras que sus amigos y enemigos continúen recordándolo. Una obra maestra en sólo dos números, realmente no hay excusa para perdérselos.

El arte de Andy Kubert merece un análisis aparte. Muchos lectores recordarán sus páginas de X-Men en los 90, cuando todavía buscaba su propio estilo; afortunadamente para nosotros, mejoró. Y mucho. Y este es simplemente el mejor trabajo de su carrera. Hay tanto pensamiento en cada página, tanto planeamiento y amor por los detalles que uno se enamora de sus líneas. Gaiman tenía muchas exigencias en su guión, ya que había planeado recrear versiones específicas de los personajes clásicos de Batman. Así, Kubert tuvo que recrear los estilos artísticos de docenas de creadores legendarios. La página que muestra a Batman en el ataúd en tres viñetas es un buen ejemplo: primero tenemos al Batman de Frank Miller de The Dark Knight Returns; y luego la magnífica interpretación vampírica de Kelley Jones (vista por primera vez en Batman Versus Dracula); por supuesto también tenemos el espectacular diseño del primer traje de Azrael, creación del ex editor en jefe de Marvel Comics, Joe Quesada. Las viñetas del Joker son un claro guiño al genial trabajo de Brian Bolland en The Killing Joke (en otras escenas veremos la influencia de Bruce Timm). La penúltima página que he colocado muestra escenas cruciales: Year One, con arte de David Mazzucchelli; el origen de Man-Bat, arte de Jim Aparo; Knightfall, o más exactamente el momento en el que Bane le rompe la columna vertebral a Batman; Arkham Asylum, arte de Dave McKean; y en el centro Batman besando a Talia, la hija de Rah’s Al Ghul, reproduciendo el estilo de uno de los más populares artistas de Batman: Neal Adams. Y Andy Kubert hace un trabajo tan brillante que podemos reconocer de inmediato a los artistas que lo han inspirado. ¡Excelente!

4 comments:

  1. Un comic sorprendente y original.
    Y tus comentarios y comparaciones con los artistas que lo infuenciaron no tienen desperdicio.
    Gran hallazgo, Arion, y gracias por compartirlo con nosotros.

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  2. ¡Hola Dany! De nada, más bien gracias a ti por tus palabras de aliento. Siempre me motiva saber que mis posts tienen una buena acogida.

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  3. This is one of my favorite Batman stories. The Birth ending is just awesome!

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  4. It's one of my favorites too. And I absolutely love the ending.

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