March 23, 2012

Severed # 7 - Snyder, Tuft & Attila Futaki

Scott Snyder and Scott Tuft have created an engrossing tale about horror and childhood, about the level of poverty in the 20s (id est, the failure of society) and the search of the father (id est, the nom de pere, the one and final instance that helps us make sense of the world). When Jack Garron run away from his mother in a futile attempt to find his father, he almost got raped in a train, he befriended a cross-dressing girl named Sam, and eventually decided to trust in an old and sinister salesman with a special hunger for innocent flesh.

Imbricated amidst the poverty and the famine of rural America, we have the presence of this incarnation of evil, this traveling salesman that eats the bodies of children. Cannibalism here, understood as the act of eating a member of our own species, mirrors the reality of the world in which 12-year-old Jack lives. What is America during the depression if not a big, wounded animal that tries to devour itself hoping to placate a hunger that had never been experienced before?
Attila Futaki

Cannibalism is often associated with wilderness, with the lack of law. There is an old joke about an explorer that finds a tribe of savage men and asks them if they’re cannibals, the answer is quite revealing: “No, there aren’t any more cannibals in our region. Yesterday, we ate the last one”. According to them, there are no more cannibals, but the subject of enunciation proves that cannibalism exists.

The mysterious salesman has always acted like a predator that hides under false subterfuges, such as the joke mentioned above. According to Kant, this exemplifies “the intrusion of the ‘subject of enunciation’ of law: this obscene agent who ate the last cannibal in order to ensure the order of the law”. Hegel later on found out that law and duty would always have an obscene side, like the reverse of a coin. Thus the salesman obeys his own law so faithfully and compulsively that he is, indeed, the obscene side of the law. He is the man that will get rid of cannibals by eating them.


Now that Jack is tied up and defenseless, the salesman explains to him that he enjoys eating children with dreams. He hunts them down, gives them a glimpse of whatever it is they desire, and then butchers them to pieces. Much can be said about cannibalism and its connection with America in the 20s, and all of this could be imbricated in the ever illusive parental figure that fuels Jack’s dreams. But I don’t want to spoil this last issue to anyone. Suffice to say that the horror is present from page one to the last.

Of course, if the salesman looks horrifying to us it is because of Attila Futaki’s art. I have commented several times the enormous talent of this artist, but in the pages of the final issue of Severed, Attila is even greater than usual. The darkness of Jack’s imprisonment is quite intense here, the final confrontation between a wounded and armless Jack and the salesman are beautiful and yet terrifying at the same time. This is the final issue of an amazing miniseries, if you haven’t read it yet, you still have the chance to buy the hardcover. I urge you to do it.

And my other reviews:

Severed # 1, Severed # 2, Severed # 3, Severed # 4, Severed # 5 & Severed # 6

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Jack loses an arm / Jack pierde un brazo

Scott Snyder y Scott Tuft han creado un cautivador relato sobre el horror y la infancia, sobre el nivel de pobreza de los 20 (es decir, el fracaso de la sociedad) y la búsqueda del padre (es decir, el nom de pere, la instancia final que nos ayuda a darle sentido al mundo). Cuando Jack Garron huyó de su madre en un fútil intento de encontrar a su padre, casi sufre una violación en un tren, entabló amistad con una chica que asumía una identidad masculina y eventualmente confió en un viejo y siniestro vendedor con un apetito por la carne inocente.

Imbricada en la pobreza y el hambre de la Norteamérica rural, tenemos la presencia de esta encarnación del mal, este vendedor viajante que come cuerpos de niños. El canibalismo, aquí, es entendido como el acto de devorar a un miembro de nuestra propia especie, y refleja la realidad del mundo en el que vive Jack, un niño de 12 años. ¿Qué es Estados Unidos durante la depresión si no un gran animal herido que trata de devorarse a sí mismo esperando aplacar el hambre que nunca antes había experimentado?
final confrontation / la confrontación final

El canibalismo es asociado a menudo con lo salvaje, con la ausencia de ley. Hay una vieja broma sobre un explorador que encuentra una tribu de salvajes y les pregunta si son caníbales, la respuesta es claramente reveladora: "No, ya no hay caníbales en nuestra región. Ayer, nos comimos al último". Según ellos, no hay más caníbales, pero el sujeto de enunciación demuestra que el canibalismo existe.

El misterioso vendedor siempre ha actuado como un depredador que se esconde bajo falsos subterfugios, como la broma que he mencionado. De acuerdo a Kant, esto ejemplifica "la intrusión del 'sujeto de enunciación' de la ley: este agente obsceno que se comió al último caníbal para asegurar el cumplimiento de la ley". Hegel luego diría que la ley y el deber siempre tendrán un lado obsceno, como el reverso de la moneda. Por lo tanto, el vendedor obedece su propia ley tan compulsiva y fielmente que él es, de hecho, el lado obsceno de la ley. Él es el hombre que elimina a los caníbales comiéndoselos.
final chapter / capítulo final

Ahora que Jack está atado e indefenso, el vendedor le explica que disfruta comiéndose a niños soñadores. Los caza, les permite atisbar aquello que desean, y luego los masacra, los hace pedazos. Se podría decir mucho sobre el canibalismo y su conexión con los Estados Unidos en los años 20, y todo esto podría imbricarse en la figura paterna eternamente elusiva que alimenta los sueños de Jack. Pero no quisiera arruinar las sorpresas de este último número. Basta decir que el terror está presente desde la primera hasta la última página.

Por supuesto, si el viajante se ve terrorífico es gracias al arte de Attila Futaki. He comentado diversas veces el enorme talento del artista, pero en estas páginas finales, Attila está incluso mejor que al inicio. La oscuridad que aprisiona a Jack es bastante intensa, la confrontación final entre Jack herido -y sin un brazo- y el vendedor es bella y aterrorizante a la vez. Este es el último número de una asombrosa miniserie, si no la han leído, todavía tienen la oportunidad de comprar el tomo recopilatorio, y deberían hacerlo.

Y mis otras reseñas:

Severed # 1, Severed # 2, Severed # 3, Severed # 4, Severed # 5 & Severed # 6

8 comments:

  1. O HC desta mini-série sai daqui a um mês, para ser exacto, em 24 de Abril. Já fiz o pre-order desse livro!
    A Image é mesmo uma editora que esconde pérola no seu catálogo!
    Obrigado por ires partilhando essa série em episódios!
    ;)

    Abraço

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    1. Ha sido divertido ir comentando todo episodio por episodio hasta este último.

      Entonces después comentaremos qué tal te pareció Severed.

      Saludos.

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  2. Hey man that was great review, I especially like your cannibal joke. You can never have too many of them.

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    1. Thank you, glad to know you enjoyed it.

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  3. Pues te aseguró que lo haré en cuanto pueda, comprar la serie. Esta entrada me ha despertado una curiosidad casi.. caníbal, jaja. Me interesa mucho la trama, y tú la has aderezado tan bien con los comentarios kantianos..

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    1. Muchas gracias, Justo. A veces pienso que hablar de Kant o Hegel puede ser demasiado exquisito, así que comentarios como los tuyos son siempre bienvenidos.

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  4. Ya te dije hace tiempo que esas escenas donde la sangre se expone con tanta fuerza me causa mucho asco; sin embargo, la imagen está tan bien tratada que da gusto seguir con la historia. Un buen comic, a pesar de no ser el género que seguiría.

    Me parece alucinante el roce que existe entre ambas maneras de lectura de Canivalismo por placer y Canivalismo por supervivencia. ¿El placer de comer carne freca para vivir?

    Saludos!

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    1. Sí, sin duda, el tema del canibalismo da para mucho. Aquí más que un tema de supervivencia sería placer (enfermizo y retorcido, eso sí).

      Saludos.

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