August 14, 2013

Young Avengers # 6 - Kieron Gillen & Kate Brown

Jamie McKelvie
We all know that superheroes hide under their secret identities and have menial jobs that nobody cares about. But what would happen if you were a superhero and you got hired because of your powers and special abilities? What would happen if a good résumé and a letter of recommendation could be replaced by your experience as a masked adventurer?

“The Toll” is a brilliant answer to all these questions, as we see fan-favorite characters returning from limbo not to star in the next mega-event but simply to go to an office and remain seated from 9 to 5. Except this isn’t a regular office. Not by a long shot. David Alleyne (AKA Prodigy from the Young X-Men) is a “technical support” specialist. His job is to use his prodigious mind to help superheroes save the world. It takes him only one call to fix the problem. The only caveat is… he gets one helluva phone calls.

It’s after a long day at the office that he meets Tommy Shepherd (AKA Speed from the Young Avengers). Tommy has been hired to assemble thousands of components thus producing functioning devices. What would take an ordinary man weeks, is a 10 minutes task in the hands of the teenaged speedster. Being the youngest ones in the building, they quickly become friends (“Hey you look at least ten years less boring than everyone else”, is what Speed asserts). But then a mysterious villain dressed as Patriot makes Speed vanish (just right after the former Young Avenger shouts at him "I want you naked, now. Not in a sexy way"), and Prodigy understands he must search for help; he must locate the Young Avengers.
A day in the office / un día en la oficina


Lunch time / hora del almuerzo

Kieron Gillen has recreated office dynamics and transplanted them from a mediocre surrounding –that we’ve all experienced in real life– to the fantastic and outlandish world of super-heroics; firmly settled into continuity and yet slightly beyond our grasp, the entire notion of tech support for established heroes turns into a fascinating concept… and a hilarious one as well (suffice to say, the ‘job requirements’ and résumés on the first page cracked me up).


Although I thought I would miss Jamie McKelvie I must admit that Kate Brown’s art was a sweet treat for my eyes. She’s as refreshing as the characters she portrays, and she captures the light, the graceful movements and the beauty of youth in clean contours and well-oriented line. 


McKelvie’s cover is a stroke of genius: he shows us the horribly grey reality of working in cubicles (I’m well aware of that, once upon a time I used to work in an awful cubicle) contrasted with the vibrant, lurid and invigorating figures of Speed and Prodigy

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Speed & Prodigy

Todos sabemos que los superhéroes esconden sus identidades secretas y tienen trabajos ordinarios que no llaman la atención de nadie. Pero ¿qué pasaría si tú fueras un superhéroe y fueras contratado a causa de tus poderes y habilidades especiales? ¿Qué pasaría si un buen curriculum y una carta de recomendación pudiesen ser reemplazados por tu experiencia como aventurero enmascarado?

“La cuota” es una brillante respuesta a todas estas preguntas; vemos a los personajes favoritos de los lectores rescatados del limbo, no para actuar en el próximo mega-evento sino simplemente para ir a una oficina y permanecer sentados de 9 a 5. Excepto que esta no es una oficina normal. Para nada. David Alleyne (alias Prodigy de los Jóvenes X-Men) es un especialista en "soporte técnico". Su trabajo es usar su prodigiosa mente para ayudar a los superhéroes a salvar el mundo. Sólo necesita una llamada telefónica para arreglar el problema. La única limitación... recibe una cantidad muy jodida de llamadas.

Después de un largo día en la oficina él conoce a Tommy Shepherd (alias Speed de los Jóvenes Vengadores). Tommy ha sido contratado para ensamblar miles de componentes produciendo así artefactos que funcionan. Lo que le llevaría a un hombre común y corriente semanas, es una tarea de 10 minutos en manos del velocista adolescente. Al ser los más jóvenes del edificio, rápidamente se hacen amigos (“Hey, te ves al menos diez años menos aburrido que todos los demás”, señala Speed). Pero luego un misterioso villano vestido como Patriot hace que Speed se desvanezca (justo después de que el ex Joven Vengador le grita "Te quiero desnudo, ahora. No de manera sexy"), y  Prodigy entiende que debe buscar ayuda, debe localizar a los Jóvenes Vengadores. 
Speed can't outrun slow motion /Speed no le puede ganar a la cámara lenta

Kieron Gillen ha recreado la dinámica de una oficina y la ha trasplantado de un entorno mediocre –que todos hemos experimentado en la vida real– al fantástico y estrambótico mundo del súper-heroísmo; firmemente asentada en la continuidad y aun así ligeramente más allá de nuestro alcance, toda la noción de soporte técnico para héroes establecidos se convierte en un concepto fascinante… y también hilarante (basta decir que los "requerimientos laborales" y los curriculums de la primera página me mataron de la risa).

Aunque creí que extrañaría a Jamie McKelvie debo admitir que el arte de Kate Brown fue una golosina dulce para los ojos. Ella es tan refrescante como los personajes a los que retrata, y captura la luz, la gracia de los movimientos y la belleza de la juventud con líneas bien orientadas y contornos limpios. 

La portada de McKelvie es una genialidad: nos muestra la realidad horriblemente gris de trabajar en cubículos (soy conciente de ello, hace mucho tiempo solía trabajar en un horrible cubículo) contrastada con las vibrantes, coloridas y vigorosas figuras de Speed y Prodigy.

2 comments:

  1. Stopped and thought "Wow. I really like your writing." ... Then I read your profile and realized you actually ARE a writer... figures... nice (y)

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    1. Hi Toni! Thank you so much for your comment. I hope it'll be the first of many more to come.

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